18 oct. 2012

LA CODEPENDENCIA, Diversos enfoques.


Hola amigos, el dia de hoy les quiero compartir diversos artículos y enfoques relacionados con un asunto que muchas personas sufren en su vida y en sus relaciones con los demás. Algunos de nuestros pacientes están en un proceso de tratamiento y disolución de una disfunción de la personalidad denominada CODEPENDENCIA. Les dejo estas líneas tomadas de algunos pensamientos muy claro y ciertos sobre el tema. La finalidad es no dejar una definición concreta y una propuesta concreta; La Codependencia es un asunto humano y de las emociones y por tanto, volátil y cambiante. Espero les sirva a ustedes.

SABE USTED QUE ES LA CODEPENDENCIA?

Una de las problemáticas más frecuentes en la salud emocional de las personas y que afecta de manera significativa las relaciones amistosas, amorosas, familiares, de trabajo y la calidad de vida de estas, es lo que se ha dado en llamar en el ámbito de las adicciones, "codependencia" ó vínculo "codependiente".

El o la codependiente, es aquella persona que sufre de ansiedades, tristeza, enojo, confusión mental y trastornos psicosomáticos entre otros, debido a sufrir de una fuerte dependencia emocional y el llevar una vida tormentosa con un enfermo adicto.

Ahora bien, el padecimiento se ha extendido ya que la codependencia abarca tanto a los que se relacionan con los que usan cualquier tipo de sustancia tóxica al organismo, como a los que se vinculan afectivamente con personas que presentan algunas tendencias obsesiva-compulsivas al trabajo, al juego, a las compras, al sexo, a la comida y/o aquellos que tienden a relacionarse con los "adictos" a las relaciones destructivas.

En ese sentido, en la consulta de pareja, es frecuente que nos encontremos con que el o la esposo(a), el o la amante, el o la novio(a) vivan a expensas de lo que piensa y desea el otro, dan y hacen todo lo que el otro quiere al estar sobreinvolucradas(os) o indiferenciadas(os) con las necesidades, deseos, pensamientos y actos del otro miembro de la pareja.

Se preguntará usted: ¿de donde es que surge la codependencia?. Pues bien, nada menos que en la familia. Por lo general en la vida del codependiente hay antecedentes de convivencia por varias generaciones con adictos y/o codependientes. En la actualidad el codependiente solo está repitiendo toda una serie de actitudes hacia las adicciones o adoptando patrones codependientes que sufrió y aprendió en su vida familiar.

Tanto el codependiente como el adicto crecieron en ambientes familiares enfermantes, motivo por el cual los dos se vinculan desde sus carencias más tempranas y profundas. Así, el adicto como el codependiente, para llenar sus propios "vacíos" se necesitan uno al otro, por lo tanto el adicto llena sus "vacíos" con la droga y el codependiente "trata" de llenar los suyos, a través del adicto.

En los Grupos de Reflexión que coordino sobre la temática de la "Codependencia", observamos que siempre existe en estas personas la necesidad de la búsqueda de una mirada que los complete, que les de forma, que les nutra en su autoestima y registros de ser mujeres u hombres. Así, frecuentemente el o la codependiente en un acto fallido se mira en las "miradas ciegas" del otro, quien no lo ve, ya que también ellas(os) andan en la búsqueda de una figura (maternal o paternal) que les de afecto y aceptación.

Es necesario concluir que "toda relación amorosa que no produce paz, sino angustia o culpa, está impregnada de codependencia" y que la forma sana y efectiva para recuperarse de la codependencia (y extensivamente ayudar al adicto) consiste en que la persona codependiente reconozca sus propios problemas y busque guía y apoyo psicológico, se apoye en trabajos grupales vivenciales y/o en grupos de ayuda mutua.

 

QUE ES UNA RELACION DESTRUCTIVA?

La relación destructiva se caracteriza por la presencia constante de agresión emocional, psicológica y física que conlleva el menosprecio de la persona afectada.

El componente principal en la relación destructiva es la agresividad y esta queda evidente a través de:

Agresión Física:

Empujones

Forcejeos

Apretones

Golpizas brutales

Supuestas caricias fuertes con mala intención (nalgadas por ejemplo)


Agresión Emocional:

Insultos

Infidelidad

Burla

Control físico

Control económico



Agresión Psicológica:

Descalificación de lo que hace la persona

Crítica sobre su aspecto

Critica sobre su familia

Desprecio de sus actividades

Malos comentarios ante otras personas

Gestos y actitudes de descalificación.

Al ver que son tantos los factores que están presentes en las relaciones destructivas, podemos decir, que casi siempre se presentan una combinación de los mencionados o algunos otros factores que en este artículo no mencionamos. Pero siempre aparece la pregunta siguiente:

¿Por qué razones se permanece en una relación destructiva y se permite el maltrato?

Muchas personas permanecen en relaciones destructivas, ya que desde pequeños en las familias se ha visto repetidamente el abuso, y en virtud de que los hogares disfuncionales siempre presentan estos patrones y las personas que son educadas en estas familias, llegan a ver como “normal" o como parte de la vida el abuso. Quiere decir que ya están acostumbrados a este patrón y por lo tanto es un ejemplo para seguir en la vida o imitar aun de manera inconsciente.

Estas personas no han podido cubrir sus necesidades más básicas desde el punto de vista emocional puesto que sus padres, los seres que deberían darles protección, respeto y cariño han estado ausentes física o emocionalmente, y en muchas ocasiones incluso dando la violencia y mal trato.


Estos comportamientos son más agudos en las mujeres porque así es la enseñanza. A la mujer se le educa para hacerse responsables por sus relaciones de pareja, lo que significa en muchos casos aguantar lo que sea, hasta abusos físicos en lugar de liberarse de ese sentimiento de culpa y reconocer que no deben conformarse y aspirar a relaciones sanas y mejores, es la famosa metáfora de “cargar con la cruz de su parroquia”



Una razón más para estar en este tipo de relaciones, es porque hay personas con baja o ausencia de autoestima. Este tipo de personas consideran que no merecen la felicidad, ya que no tienen valor alguno para poder encontrar una persona que en realidad las valore y las quiera, ya que, ni siquiera ellas mismas se quieren y valoran y tienden a pensar que el valor como persona depende de la pareja o los hijos. Generalmente son personas que les aterra la soledad o el abandono, consideran que es necesario aguantar cualquier cosa para no terminar una relación, así sean engaños, infidelidades, maltratos, menos precios, etc.


Las relaciones destructivas generan patrones de dependencia muy parecidos a las adicciones y eso hace todavía más difícil el manejo de la salud física, emocional y psicológica de la pareja. Ya que a pesar de que la persona se da cuenta que está mal no logra dejar la relación y siempre encuentra una justificación, aunque sea absurda, para seguir en la relación o para quererla mantener.


En relaciones destructivas, el agresor tiene cambios de comportamiento. Es decir, hay momentos en que se arrepiente de sus acciones, ofrece disculpas y se muestra afectuoso, haciéndole creer a su pareja que todo puede cambiar. El sumiso de la relación o dependiente de la misma no ve o no quiere ver la realidad de la situación y se aferra a esos momentos de esperanzas del supuesto cambio y sigue aguantando abusos. La realidad es que la mayoría de las veces el agresor no cambia y continúa en este círculo agresivo.

El círculo de agresión sigue tiene una serie de fases. Es frecuente que el primer ataque aparezca como un hecho aislado. Pero, en muchos casos, se desarrolla el ciclo de la violencia descrito por Leonore Walker psicóloga norteamericana, la cual lo describió en tres fases:

1. Acumulación de tensión: enojo, discusiones, acusaciones, mal decir.

2. Explosión de la violencia: pegar, cachetear, patear, herir, abuso sexual, abuso verbal y puede llegar hasta el homicidio.

3. Período de calma: que también se le dice de luna de miel o de reconciliación, el agresor niega la violencia, pone pretextos, se disculpa o promete que no va a volver a suceder.

Lo más peligroso es que este ciclo se repite y con mayor intensidad cada vez.

En las relaciones donde hay constantes abusos e insultos se llega fácilmente a la violencia física y se pierde el respeto hacia la otra persona ya sea la pareja, hermano, el padre etc. la mayoría de ellos permanecen callados, no denuncian y lo más lamentable es que se convierten en adictos de este tipo de relaciones ya que van tomando como natural la violencia en su vida cotidiana y no logran ver el límite de cuando una relación deja de ser edificante y pasa a ser destructiva.

En estas relaciones se dan factores de forma inconsciente, ya que se tiene la fantasía de que vamos a hacer cambiar a la otra persona pues esta persona casi siempre representa una figura importante de nuestra niñez la cual nos dañó de alguna forma y como los seres humanos siempre buscamos el reconocimiento del otro, buscamos nuestra valía a través de nuestros padres o figuras de autoridad y queda instalada esta necesidad de reconocimiento y esta necesidad fácilmente se traslada a la pareja.

Es importante mencionar que estas relaciones se inician con una expectativa inconsciente, de tal forma en que casi sin darnos cuenta nos involucramos en relaciones que nos destruyen, relaciones donde hay humillaciones, rechazo, devaluaciones, manipulación, quizá violencia sexual (que nos obligan a tener sexo) y si nuestra autoestima no está fuerte y sana se puede llegar a la violencia verbal y física.

La mayoría de estas relaciones destructivas pueden empezar siendo muy seductoras, la pareja nos hace sentir personas seguras, protegidas y pasado el tiempo empieza a tornarse posesiva, controladoras, celosas y manipuladoras.

Casi siempre pensamos que es porque nos quieren mucho y que nosotros provocamos el enojo, empezamos a ceder ante los requerimientos de la pareja y ya cuando nos damos cuenta estamos en medio de un verdadero conflicto.

Si en este momento no nos detenemos y pedimos ayuda o nos negamos a recibirla pasamos a otra etapa donde se empieza a instalar la manipulación, la culpa, el miedo, entre otras emociones destructivas que van minando nuestra personalidad y se instala la personalidad del agresor que en apariencia se le puede llamar “el mas fuerte” y en realidad es “el mas débil” ya que solo una persona cobarde (lleno de miedo) se atreve a destruir.

Las personas atrapadas en relaciones destructivas tienen muchas posibilidades de liberarse del maltrato (maltratador) y comenzar nuevamente sus vidas en condiciones dignas y saludables (solas o con otras personas), con felicidad, tranquilidad y cariño, como todo ser humano lo desea.

Los pasos a seguir para liberarse son:

1. Reconocer que viven en una relación destructiva.

2. Habla con la familia o amigos de lo que esta pasando, para romper el anonimato de la violencia.

3. Reconocer que la culpa de lo que esta pasando es de los dos, y en mayor medida del violento, para hacer conciencia de que mereces vivir mejor.

4. Busca inmediatamente ayuda de un especialista, ya que es muy necesaria la ayuda y orientación.

 

CODEPENDENCIA, AMOR O NECESIDAD?

Puede el amor absorbernos de tal forma que se convierta en una adicción. Parece que hay personas que se enamoran siempre de personas que necesitan ayuda, pero no para amarles sino para sentirse útiles y queridas. Pero estas relaciones son problemáticas y se convierten en destructivas; cuando es así estamos ante el síndrome de la codependencia. Sin embargo, la dependencia siempre existe.

Si la pareja no te importa no te implicas, si no te afecta de alguna manera no es una relación armónica y madura, que es el ideal al que todos aspiramos.

Hay muchos tipos de codependencia, la más común es la de una pareja que unos de sus miembros sufre una enfermedad o una adicción (alcoholismo, ludopatía, drogas...), el otro dedica su vida a cuidarle y a ayudarle pero sin dejar que se cure completamente, ya que, lo que da sentido a su vida es sentirse útil y necesitado.

Esto explica que hay personas que tienen un rasgo común en todas sus relaciones, siempre se enamoran de alcohólicos, personas sin trabajo que hay que mantener, personas que necesitan algún tipo de ayuda... Son personas que sienten la satisfacción y necesidad de resolver la vida a su pareja, esto les hace sentir bien e importantes. Hay otro tipo de personas egoístas y dominantes que no dejan crecer nada a su alrededor "vampíricas", otras celosas que no toleran la presencia de nadie e incluso pueden infringir malos tratos físicos o psíquicos a su pareja. A veces hay una violencia llena de silencios y miedos.

Es un juego de poder, una lucha en que cada uno ejerce su forma de control del otro asumiendo papeles de víctima o de salvador. Los expertos coinciden en que quien esta inmerso en una relación de codependencia, nunca se da cuenta de ello por si mismo, corresponde a un tercero desde fuera la responsabilidad de hacerlo evidente. Lógicamente si la relación es gratificante para ambas partes, si no hay dolor, si se afronta lo cotidiano de un modo aceptable, no hay que hacer evidente los entresijos de porque funciona la relación, solo hay que intervenir cuando la relación hace daño a terceros, hijos, personas del entorno o uno de los miembros de la pareja.

La codependencia puede provocar también una serie de síntomas psicosomáticos inespecíficos, dolores de cabeza, desarreglos digestivos menstruales, insomnio o trastornos psicológicos o enfermedades como la depresión, la obesidad, la bulimia... Los primeros síntomas de alarma serían no estar a gusto, no sentirse feliz, no querer llegar a casa, no sentir deseo... Ante esto siempre cabe preguntarse a uno mismo que me pasa.

EL MIEDO AL COMPROMISO

El miedo a la intimidad, al compromiso, a la dependencia amorosa que hoy día se da con mucha frecuencia es también un tipo de relación dependiente. Hay muchas personas que cuando les surge el deseo, la atracción por alguien o se enamoran les surge automáticamente el miedo a la dependencia, al compromiso. Suelen darse estas situaciones en personas con experiencias anteriores dolorosas y frustradas o en personas con padres separados ...

Brenda Schaeffer asegura que la gran paradoja del amor dependiente es esta precisamente, desear imperiosamente amar y ser amado: "Miedo al rechazo, miedo al dolor, miedo de perder el control, miedo a la personalidad del otro y, muy especialmente, miedo a conseguir la felicidad". Quien teme a la intimidad y al compromiso inicia una relación que desea realmente pero que corta a medida que el deseo toma forma. Así va iniciando relaciones que nunca se consolidan y entra en un ciclo que se va repitiendo. Si no se sincera consigo mismo y no afronta cuales son sus verdaderas necesidades y se arriesga al compromiso, difícilmente encontrará lo que tanto desea y busca: SER FELIZ.

Relaciones destructivas.-Otro enfoque,

Como su nombre indica, se entiende por relaciones destructivas aquellas que producen un perjuicio tanto físico como emocional o psicológico en ambos miembros de la pareja o en el más vulnerable. Normalmente se piensa que las relaciones destructivas son aquellas que conllevan maltrato físico pero hay formas más sutiles y casi tan devastadoras de tener una relación destructiva.

El afectado o los afectados no se dan cuenta de este perjuicio hasta que es tarde y el enganche emocional les hace mantener esa situación negativa. También creen que el amor hará cambiar las actitudes o adicciones del ser amado.

Reconocer las relaciones destructivas

Para reconocer si se está inmerso o se corre peligro de caer en las garras de las relaciones destructivas hay que reconocer, por ejemplo:

          Si la persona que le gusta tiene adiciones de algún tipo. No se puede esperar que cambie sólo con su amor y sufrirá las consecuencias.

          Si es cariñoso/a con usted, pero es muy agresivo/a por lo general en sus relaciones con los demás, puede sentirse especial por ello, pero acabará tratándola/lo del mismo modo.

          Si está con alguien muy controlador/ra esos simpáticos ataques de celos, en la etapa de cortejo, pueden convertirse en algo preocupante y es uno de los mejores indicios de las relaciones destructivas.

Por supuesto, estos indicadores para reconocer las relaciones destructivas deben ser habituales, no tratarse de situaciones anecdóticas.

Adicción a las relaciones destructivas

Cualquiera puede sentirse atraído por una persona que no le conviene (todas las malas parejas no son relaciones destructivas). Pero hay personas que pasan por muchas relaciones destructivas y no se sienten cómodas en una relación sana.

Esto último suele ser porque se han acostumbrado a experimentar el amor con esa adrenalina de las relaciones destructivas, la lucha por merecer amor, el dolor de "hoy no siento que me quiera" y la gloria del día que llega ese gesto de que "sí, en el fondo me quiere". Una relación sana, con sus altibajos normales, no proporciona esa intensidad de emociones y en algunos casos se dejan relaciones sanas porque creen que falta pasión y que no funcionan.

Los adictos a las relaciones destructivas

En términos generales y muy escuetos exponemos algunas de las características de las personas que son proclives a caer en las relaciones destructivas.

          Muy baja autoestima: Son personas que creen tener suerte si alguien se fija en ellas, del tipo: "Si dejo la relación ¿Quién me querrá?".

          Síndrome del salvador: Son personas que se reafirman ayudando a alguien, lo cual es positivo. Pero necesitan ser "salvadores" y se sienten atraídos por personas desvalidas, con alguna adicción o problema personal, etc. Y quieren ayudar aunque el otro no lo desee, abandonándose a sí mismas.

          Padres muy autoritarios: Padres con los que tienes que ser y hacer como ellos quieren o no merecerás su amor. Y creen que el amor hay que ganárselo y hacer méritos para merecerlo.

Nuestros consejos

Este artículo está enfocado hacia las personas más débiles de las relaciones destructivas. Pero si siente que usted es la parte, digámosle, "negativa activa" y es consciente de que tiene un problema, es un gran paso para salvar su relación. Recurra a un profesional que le asesore y que le ayude a dejar de ser parte de esas relaciones destructivas y que la suya se convierta en constructiva.

Todos los seres humanos, estamos expuestos al riesgo de entrar en conflicto con una relación interpersonal, familiar, de pareja, laboral o de amigos, y ésta relación puede ir desde un simple desacuerdo, hasta el franco abuso. Solemos representar papeles en los que uno es siempre el bueno, y el otro el malo, el racional y el irracional, el constructivo y el destructivo, el violento y el pacifista, y muchas ocasiones no nos percatamos de que nos estamos involucrando en una relación destructiva.

El amor implica la capacidad para estar solo, sin sentirse solo. El necesitar a otra persona, sólo por compañía, significa dependencia, no amor. El llenar los vacíos existenciales de uno, a través de otra persona, en lugar de desarrollar los recursos propios, es colocar a la otra persona en un “nexo esclavizante”.

Crecemos en el amor a medida que crecemos en la intimidad con la otra persona. Ambos procesos requieren trabajo,tiempo, el consentimiento para arriesgar dolor y la capacidad para estar ahí, cuando se es necesitado.

El amor sigue siendo uno de los apectos más complejos y difíciles de entender de la vida humana. Mucha gente utiliza el amor simulado como medio para explotar a otra persona o para “crear vinculos” de dependencia.

 ¿Alguna vez, te has percatado que estás en una relación que no te satisface del todo? ¿Que estás justamente, donde no deberías estar, y que te sientes herido por su tono de voz, sus malos tratos, por su estilo de vida, porque “te provoca”, te humilla, te amenaza, te descalifica, te manipula o te agrede de cualquier otra forma? y por si ésto fuera poco, ¿te sientes culpable de eso, y terminas perdonándolo y justificándole todas éstas actitudes?

La codependencia es una relación adictiva , obsesiva, negativa, y destructiva, en la que el que la sufre se centra en los problemas del otro, olvidándose de sí mismo y de sus propias necesidades, ya que el que sufre ésta relación, píensa que de ésta forma podrá hacer que el otro la sienta “indispensable” y por ello nunca la olvidará o la abandonará.

Las personas codependientes, característicamente se relacionan con personas conflictivas para poder “rescatarlas”, y crear de ésta manera lazos que los unan, facilitando que dichas personas abusen del codependiente, el que al darse cuenta que la otra persona no reacciona como ella se imaginaba, se frusta, se deprime, pero pese a ello, su reacción seguirá centrandose aún más en los problemas del otro, creándose un circulo vicioso.

 Esta relación es inconsciente y se sugiere averiguar que está pasando. El conscientizar ésto, no es un proceso sencillo, lleva tiempo, implica dolor y sufrimiento, pero hay que aceptar que se está sufriendo de ésto mismo, y demostrar a los demás, que se es capaz de socializar y de relacionarse con personas sanas.

La codependencia no implica que quien la sufre deba necesariamente terminar la relación con la persona con quien la padece, pero sí tiene que sanar de éste padecimiento psicológico, incrementar su autoestima, aprender a poner límites, y a ser libre para elegir con quien se relaciona, así como de asumir la responsabilidad de qué forma hacerlo.

Las personas que sufren codependencia, están convencidas de que el otro:

* Puede manejar sus emociones

* Que esa otra persona es necesaria en su vida

* Que la felicidad no es para ellos

* Tienen cierta obsesión por la pareja

*Tienen baja su autoestima

*Desconfían de la relación

*Es evidente la enorme dificultad para expresar abiertamente sus emociones y sentimientos

*Tienen dificultad para poner límites en la relación

*No asumen su propia realidad

*No razonan adecuadamente

*Presentan enormes ideas de culpa e inseguridad de estar solo.

*No reconocen sus propias necesidades, no las satisfacen y sus energías se vuelcan en satisfacer las necesidades o demandas del otro.

La violencia que experimentan las personas en una relación de pareja y la codependencia que ésto conlleva, ha sido reconocida como un problema social que requiere ser abordado por diversas disciplinas. Este fenómeno ocurre como patrón contínuo o escalado de abuso físico, psicológico o sexual que se presenta en algunos estados emocionales de personas codependientes, tales como el miedo y la sensación de vulnerabilidad.

Las principales formas de violencia experimentadas por las personas codependientes son:

 *La violencia física: ejercida mediante golpes, cachetadas, empujones, patadas, jalones, etc.

*La violencia sexual: manifestada principalmente en el hecho de forzar al otro a tener relaciones sexuales, después de cometer un acto de violencia, como forma de “reconciliación”.

*La violencia psicológica: manifestada en formas de intimidación, amenazas, insultos, devaluaciones, descalificaciones, o nulificaciones de la persona que la padece.

*Los efectos en la salud mental, que se presentan en las personas codependientes se categorizan en respuestas de tipo emocional, cognoscitivo, somático y social.

 Los efectos psicológicos del maltrato son: depresión, baja autoestima, ideación suicida, recuerdos traumáticos, malestar psicológico, aplanamiento afectivo, dificultades para dormir, e hipervigilancia.

Las consecuencias físicas son: trastornos del sueño, dolores de cabeza,dolores de estómago, dolor de espalda, o falta de apetito, entre otras más.

A nivel social se genera aislamiento, evitación del contacto con amigos o familiares, y surge desconfianza en personas del género opuesto. Existe disrupción en el desarrollo dentro de las diversas áreas de la vida de quien la padece, como en el trabajo y la familia.

Las formas de violencia, y los efectos de éste maltrato son devastadores y obstaculizan su desarrollo personal. Esta situación deja una profunda huella en sus vidas y una dificultad para recuperarse de esa experiencia.

El tratar de comprender esta problemática podría redundar principalmente en demostrar la gravedad de este tipo de conflictos y plantear la posibilidad de darle más atención.

 Este esfuerzo podría ayudar a generar estrategias que mejoren las relaciones de pareja, confrontando las creencias culturales y eliminar los mitos que promueven la conducta agresiva y destructiva. A su vez, ésto permitiría dar a conocer la magnitud del problema y sus efectos en la vida de las personas que la padecen y proponer que mejoren los sistemas de salud y de justicia que deberán incluir un apoyo efectivo a las personas codependientes y sensibilizar a los expertos de las diversas disciplinas respecto de éste fenómeno.

Tener autoestima significa sentirse bien con uno mismo, mantener una actitud positiva acerca de lo que se puede obtener en la vida y de la manera de cómo lograrlo. Se debe tener confianza y ser independiente para superar el sentimiento de incompetencia. Se deben reconocer los méritos propios. Las personas seguras, en armonía consigo mismas y con el mundo que los rodea tienden a atraer a otras personas con las mismas características.

 Es importante establecer relaciones estrechas y significativas con personas positivas.

La vida resultará mucho más gratificante si se invierte en ella el tiempo y el esfuerzo necesarios para encontrar la felicidad y dedicarse a ella con pasión.

Para poder querer y amar a los demás, primero tenemos que querernos a nosotros mismos

Los elementos correctivos conocidos de la agresión en pareja son:

1.-Contar con la voluntad de pedir ayuda.

2.- Tener deseo de cambio hacia una posición de pensamiento realista.

3.- Disponer de una visión espiritual de la vida profesional y personal.

4.- Contar con un grupo de amigos que ofrezcan un genuino soporte emocional.

5.-Procurar la capacidad de apreciar los valores personales, independientemente del valor sentido y asignado por la pareja y los demás.

 Siempre existirá la posibilidad de rescatarte tu mismo,realmente darte cuenta de que tu calidad de vida, dependerá en mucho de tu elección de pareja, pero principalmente de que te des cuenta de que sólo es necesario querer hacer los cambios correspondientes, para disfrutar de todo aquello que te has perdido por seguir inmerso en una relación destructiva que, muchas veces solo dejará en ti, no una huella….sino una mancha.

 

Un enfoque final,

La codependencia no es una enfermedad, es una forma de relacionarse con las personas, principalmente en aquellas relaciones significativas. Sin embargo, en esta ocasión hablaré de la pareja.

Las personas codependientes siempre establecen, como su nombre lo indica, relaciones destructivas, tóxicas, dependientes, abusivas y controladoras. Amabas partes de la relación sufren y tienen responsabilidad en la construcción del vínculo amoroso.

Las personas que llegan a establecer relaciones de dependencia en general poseen un pobre concepto de sí mismas y por supuesto que muestran un déficit en su autoestima. Por tanto no logran tener una imagen positiva de ellas mismas. Creen y viven pensando que mientras "más den a los demás" más van a recibir. Pero su vivencia es de lo contrario: "por más que dan menos reciben"

La necesidad de ser necesitado es su motivo de vida. El resentimiento los acompaña de por vida, además, tiene la consigna de querer cambiar la conducta de su pareja, así, son capaces de grandes sacrificios con tal de amar a su pareja.

 

Cuáles son algunas de las causas de las personas que se vuelven codependientes:

- Haber crecido en una familia de agresión y abuso de cualquier tipo.

- Estar sujeto desde la infancia en ambientes y hogares donde la adicción era una forma de vida familiar.

- Hacerse responsable de una familia cuando las circunstancias obligan, quizá porque los padres estuvieron enfermos, murieron o fueron psicológicamente infantiles.

- Haber crecido en ambientes caóticos emocionalmente hablando.

Algunos ambientes favorecen la codependencia como una forma de relación, además, que se alienta porque se piensa que son personas "muy responsables y dedicadas a que no haya conflictos ni líos"

Las personas codependientes siempre dejan de lado sus necesidades y están pendientes del medio familiar en el que viven. En lugar de permitir que cada persona resuelva lo que le corresponde y asuma sus propias consecuencias, por el contrario, ellas se responsabilizan de todo y de todos, y por supuesto de su pareja.

Las relaciones codependientes se encuentran siempre llenas de dolor y de confusión, si crees que padeces está condición de relación, sería conveniente que entraras a nuestro sitio.

Cuando el amor en pareja se convierte en dolor es un material electrónico que te permite comprender y superar este desgarrador mal.

HOLISTICA Y TERAPIAS ALTERNATIVAS, S.C.

 

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